Mostrando entradas con la etiqueta César de María. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta César de María. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de diciembre de 2013

El Festival de Artes Escénicas de Lima - FAEL 2013 - Segunda parte


Espero que les haya gustado la primera parte. Esta segunda parte es tan solo una continuación cronológica (no he dejado lo mejor para el final).

Cronológicamente correspondería hablar de BOLOGNESI EN ARICA. Qué difícil escribir de una obra en la que has estado, no como público, si no como actor sobre el escenario. Así que lo que les diré es lo siguiente: Amé la experiencia. El teatro armado en La Plazuela de las Artes lleno de gente. Recordemos que la obra dura casi tres horas... Mantener a un público cautivo y conectado emocionalmente por tanto tiempo fue un reto. Pero no lo adjudico solo al trabajo del elenco. La obra está bien escrita y montada. El tema es algo que nos toca a TODOS los peruanos. Y bueno... ese final. El himno nacional a todo pulmón. El corazón patriota del público los hizo pararse y, en algunos casos, hasta llorar. Ser parte de este festival fue para mi un honor.

Y la pregunta fue: ¿PORQUÉ COJEA CANDY? Y la obra lo explicó muy bien. Dos actrices sobre el escenario y un músico. Se podría decir que fue una propuesta muy a lo Peter Brook (Vean parte 1). Me gustó la propuesta. Un montaje bastante narrativo pero dinámico. Me mantuvo enganchado. Texto muy bien escrito por Alfredo Bushby y dirigido por Marco Otoya. Un viaje a la vida de una chica que viaja a la selva a buscar a su padre. Hay mucha dramaturgia que habla de la ausencia de la figura paterna. Es un tema interesante de explorar en nuestro teatro.

CON-CIERTO OLVIDO. Una de las obras emblemáticas de la legendaria compañía peruana YUYACHKANI . Con la participación de alguien a quien estimo mucho pues hace ya tres años compartimos escenario, Teresa Ralli. Un montaje comprometido. Como ya nos tienen acostumbrado. Con discurso, con mística, con memoria. Actuar, cantar y tocar un instrumento. Talento nos sobra en nuestro país. No por nada ya tienen más de cuarenta años de trayectoria artística y giras al rededor del mundo. Merecían estar en el FAEL

Una de las obras más esperadas, desde Chile, GEMELOS. De la compañía TEATRO CINEMA. Maravillosa obra, montada en el Teatro Municipal, nos sitúa en épocas de guerra, muerte y perversión, pero contada como si fuera un divertimento para niños. Por lo cual, el efecto es aun más fuerte. El trabajo físico y vocal de los tres actores en escena es espectacular. Un propuesta nueva y conmovedora. Usando el humor para aligerar un contenido tan bélico, que a su vez, funcionaba como humor negro muy bien acogido por el público. Merecido aplauso en pie del público asistente.

LA ANUNCIACIÓN fue un montaje de danza de una compañía española. Como bien dije en la primera parte de mi post del FAEL, no pretendo ser crítico teatral, y MENOS del rubro de la danza, pues no es un rubro que maneje a tal nivel. Pero como espectador, sentí que era una propuesta muy conceptual para mi gusto. En general, saliendo del teatro, el público se preguntaba mucho ¿De que se trató el montaje? Era evidente que el mensaje no estuvo claro. Muchos tuvimos que acudir al programa de mano para entender lo que habíamos visto. Y creo yo que esa no es la idea. El arte, desde mi punto de vista, debería ser TAN subjetivo, pues entonces caemos en el peligro de que TODO sea arte. A pesar de eso, debo aplaudir nuevas propuestas y agradecer el montaje, funcione o no.

Nunca en mi vida he reído tanto con algo me ha hecho llorar a la vez. Me sentí muy conectado con A VER UN APLAUSO de César de María, dirigida por Roberto Ángeles. El elenco conformado por talentosos amigos mios que se nota que manejan muy bien el género de divertirse y burlarse un poco de todo. Al final, luego de que hicieron al público reir, nos hicieron entender, como si fuera una cachetada, que la realidad es dura. Y el payaso te hace reír, muy a pesar de sus dolores. Me encantó el montaje. La volvería a ver.


Hasta aqui los dejo con esta SEGUNDA PARTE del FAEL 2013. Obviamente, habrá TERCERA PARTE, pues el FAEL me ha dejado mucho que decir, mucho que comentar, mucho que agradecer.

¡Espero les guste mis posts!
¡Dejen sus comentarios y siganme en mis redes sociales!



lunes, 25 de enero de 2010

Los que se atreven a escribir, en una casa que se cae.

Este domingo, “El Comercio”, publicó una interesante entrevista a dos de nuestros más destacados dramaturgos, de los que en este año, tendremos el placer de poder ver sus trabajos puestos en escena. Me refiero a César de María y Alfonso Santistevan.














Ambos comparten en esta entrevista sus experiencias y puntos de vista acerca de la situación del teatro nacional actual y la de épocas gozadas por ellos mismos. Al leer esta entrevista, varias cosas vinieron a mi mente. Trataré de recopilarlas todas, dado que me parece indispensable la difusión y el aplauso a aquellos hombres que, como se menciona en la entrevista, escriben en una casa que se cae. Gracias por asumir ese reto.

Me pareció interesante leer como ambos coincidían al creer que nuestro país es “como vivir una casa que se cae”. Interesante que dentro de nuestra dramaturgia, esta desunión y “precariedad social” (como lo llama César de María) se reflejen en la ausencia de un padre. Que a su vez es el que debería unificar, criar, mantener, formar y proteger. En este tema, es interesante notar que quizá, nuestros dramaturgos comunican en sus obras el sentimiento de no haber sido protegidos y formados por un país, que como menciona César de María, no es un país sólido sino mas bien dividido.

Hubieron frases, que al leerlas me hicieron notar la seriedad, el profesionalismo y el talento que amerita ejercer la dramaturgia en la forma como al ejercen estos dos señores.

Una obra puede tomarme ocho años (en escribir). Es bueno tomarse
tiempo, así evitas escribir cosas inútiles.
” - César de María.


“¡La obra que voy a estrenar la tengo en la cabeza hace
doce años! Pienso que no la escribí antes porque no tenía la madurez
suficiente.”
- Alfonso Santistevan.

Fascinante. ¿Se imaginan tener una obra guardada en la memoria y con la carga emocional que ésta lleva, durante doce años? Esto me habla mucho del objetivo de escribir estas obras. No son como hacer un “vino barato y de caja”. Al contrario, se dejan añejar para un mejor regusto. Todo un arte apasionado y acompañado del don de la paciencia.

Al parecer, el tema de los “nuevos espacios” y “el teatro para todos”, es algo en lo que coinciden no solo estos dos notables señores, sino también varios actores y directores del medio con los que he tenido el placer de conversar de la problemática del teatro peruano. Es más, recordemos la nota anterior, también publicada por “El Comercio” y comentada en este Blog, en donde David Carrillo alentaba con urgencia la creación de nuevos espacios y se negaba a un ‘Boom’ teatral porque aún el teatro no llegaba a todos por igual. A veces pienso que los entusiastas de mi generación, como yo, deberíamos invertir quizá, en construir teatros, que a la larga podríamos usar para nuestras obras en vez de estar invirtiendo en diversos montajes solamente. El ser humano siempre tiende a un ligero egoísmo. Es decir, ‘prefiero invertir en hacer diez obras mías, que en hacer un teatro donde todos podemos hacer obras y al alcance de más gente’. Claro que ésta debería ser labor de nuestro gobierno por la importancia que se le toma al teatro y la cultura como para invertir en ella. Tema debatible quizá para otro artículo en el Blog.

Otro tema interesante, fue la comparación entre el ‘costumbrismo’ de mensaje inmediato y la ‘intelectualizada’ dramaturgia que resulta densa en nuestros tiempos. Creo yo que ambos son validos y preciosos. Es nuestra labor también, reacostumbrar a nuestro público a que la ‘densidad’ no es sinónimo de ‘obra aburrida’. Cultivemos el concepto de ‘entender el mensaje profundo’ y no acostumbremos al público a que todo se le de ‘masticado’ (no estoy diciendo que la dramaturgia costumbrista haga esto último, pero si es algo que debemos cuidar).

Me despido de esta nota agradeciendo y aplaudiendo la labor de rigor de estos dos dramaturgos y de todos los demás, que permiten que nuestro teatro siga vivo. Está vivo.